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El asesinato de los animales es la muerte de los hombres
Editorial Gabriele
Nro. de artículo: P016es
53 págs.
Cuaderno
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Pues bien, las cosas son como son; el hombre fracasa en su propio comportamiento contra la ley de la vida. Durante milenios el ser humano ha dado rienda suelta a su maldad. Ahora los efectos están llegando de vuelta. La cosecha muestra claramente los rasgos de la siembra.
Más de uno piensa: “Dios no existe. Si hubiera un Padre celestial todopoderoso y sabio, no permitiría lo negativo que ocurre en el mundo”. Quizás las autoridades de la Iglesia son en secreto de la misma opinión. La Iglesia aplaca a todo tenaz buscador de la verdad con la ya probada justificación eclesiástica: “Dios no permite que se vean Sus secretos”. Lo que ahora ocurre con los animales y los reinos de la naturaleza ya no es ningún secreto. Es evidente que el hombre es el causante de esas crueldades. Y el hombre dice: “¿Por qué no interviene Dios? ¿Por qué no ayuda?”