Aprende a rezar
¿Dónde está Dios? Por qué no escuchamos la respuesta divina

ISBN: 978-84-8251-088-0
Nro. de artículo: S174es
55 págs.
Encuadernación rústica
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Información sobre el artículo
¿Dónde está Dios? Por qué no escuchamos la respuesta divina
Los seres humanos rezan. Los seres humanos piden. Los seres humanos tienen esperanza. Muchas personas preguntan por Dios: ¿Dónde está Dios? ¿Me escucha Dios? ¿Me entiende Dios? ¿Me ama Él? ¿Existe en realidad un Dios?
Si Dios existe, ¿por qué no se hace notar? ¿Por qué no me responde? Preguntas y más preguntas.
La cercanía de Dios vs. la sordera humana
Hagámonos conscientes: El Cristo de Dios, y por tanto también el Espíritu de nuestro Padre eterno, está más cerca de nosotros que nuestros brazos y piernas. Si Él está en verdad tan cerca de nosotros – ¿por qué no Le escuchamos?
Quien plantea estas preguntas, tiene que preguntarse a sí mismo:
- ¿Me dirijo a Dios?
- ¿O me he apartado de Dios a causa de asuntos personales, de aspectos egoístas?
¿Por qué no recibo respuesta a mi oración?
Muchos se lamentan de que rezan a Dios, pero apenas si reciben de Él una respuesta –y de ser este el caso, no saben si la respuesta ha venido del gran Espíritu de la vida.
La pregunta del «por qué» la planteamos la mayoría de las veces a nuestros semejantes o a un teólogo. ¿Pueden nuestros semejantes o los teólogos darnos respuesta, si ellos mismos no están en condiciones de percibir a Dios en su interior?
El «por qué» que se plantea a muchas personas conduce siempre a otros enigmas, pues más de uno al que se le pregunta se encoge de hombros y dice: «Yo no sé por qué no escuchamos a Dios». Y el teólogo nos responderá en el sentido de: «No deberíamos ser altaneros. La pregunta de por qué no percibimos a Dios pertenece al ámbito de la teología. Esos son precisamente los secretos de Dios».
La clave: Buscar a Dios en el interior, no huir de Él
¡Por qué, por qué, por qué! La respuesta a nuestro «por qué» es muy sencilla. En lugar de acudir a Dios, huimos de Él.
Jesús nos enseñó: «Pedid y se os dará; buscad y encontraréis; llamad y se os abrirá».
- ¿Hacia dónde deberíamos dirigir nuestras peticiones?
- ¿Dónde deberíamos buscar y dónde llamar?
La respuesta está en tu interior, en el silencio, no en la huida personal. Este libro te abre el camino.



